¿ Acabará la inteligencia artificial con los creativos ?

Imaginen por un momento la preocupación de los escribanos del siglo XV por la llegada de la imprenta de Gutenberg. O la preocupación ( mucho más cercana ) de los impresores tradicionales con la revolucionaria aparición de la autoedición y la impresión digital.

Posiblemente, pensaron que su trabajo desaparecería.

Por suerte, cada avance tecnológico es seguido por una reacción y una evolución en la forma de trabajar de los seres humanos.

La inteligencia artificial es cada vez más potente y más barata, y se aplica cada vez más a nuestro día a día. Un ejemplo muy cercano a todos pueden ser los coches inteligentes. Quizás en 15 o 20 años los conductores pasen de ser unos “simples” conductores a ser Diseñadores del Comportamiento de la Conducción.

-Nuestros hijos nos dirán que quieren ser CEO en DCC o algo por el estilo en vez de taxistas-

En el campo del diseño gráfico ya hay herramientas de inteligencia artificial que toman sus propias decisiones y que han empezado a competir con nosotros. Y nosotros, los creativos, igual que los monjes escribanos del Siglo XV, deberíamos, como mínimo, empezar a preocuparnos.

Los diseñadores se mueven en un entorno en el que el modelo de negocio se basa en gran parte ( aunque nos duela ) en la productividad más que en la creatividad. Muchos “estudios de diseño“ buscan gente productiva que les resulte rentable a base de sacar trabajos como si fuera una fábrica de chorizos. Y muchos clientes buscan diseños que les resuelva medianamente la papeleta y no les resulte caro, sin un razonamiento previo que defina unos objetivos claros. Ahí la inteligencia artificial está empezando a ser muy competitiva. Al fin y al cabo los diseñadores trabajan con máquinas, plantillas, módulos preestablecidos, acciones automatizadas y un largo etc…

Un claro ejemplo de lo que comento es la web que “diseña” logotipos Logojoy.

No tengo la mínima duda de que un montón de empresas optarán por el camino de elegir “el logo que más les gusta”. En mi caso ( ver logo ) ha fallado estrepitosamente:

Nuestra mayor esperanza es que tardará en llegar ( espero ) el caso en el que las máquinas tomen decisiones creativas que seduzcan a las personas. Tardará en llegar el caso en el que las máquinas creen conceptos que generen empatía en el consumidor.

En definitiva, tardarán en generar emociones.

Y es que los humanos no sólo somos cerebro. Somos seres emocionales con “corazón”. Y es ahí donde entramos nosotros. En centrarnos en crear, dirigir y pulir ideas que emocionen con ayuda, eso sí, de la inteligencia artificial.

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Ricardo Marichal.
Creativivo y Disoñador.

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